Carlos Silva-Una opinión alternativa

Una opinión alternativa

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LA CAPTURA DEL ÁRBITRO ELECTORAL… EL VETO A LA MAREA ROSA

LA BURLA

Por Carlos O. Silva Bandala

EL MIEDO A PERDER LA MAYORÍA CALIFICADA

Mutilar identidades partidistas y limitar la BURLA son los muros de contención que la 4T levanta, consciente de que perder el control del Congreso significaría el fin de su proyecto hegemónico absoluto.

El enfoque de la tesis de la captura institucional o sometimiento de los ÁRBITROS frente al poder del Estado, la mutilación de la identidad del partido “MAREA ROSA” de SOMOS MÉXICO y la prohibición de su color emblemático son la prueba reina del abuso inescrupuloso del poder de la 4T en el Gobierno actual.

El INE y el TEPJF, convertidos en burocracias utilizadas como armas políticas, muestran que el acoso institucional no se da mediante la fuerza explícita; no, se da mediante reglamentos.

La exigencia de ambos institutos para borrar el nombre “MÉXICO” y prohibir el COLOR ROSA, bajo el pretexto de “evitar confusiones” o “monopolios de identidad”, es una simulación técnica; es, en realidad, un traje a la medida para desmantelar la carga simbólica de un movimiento ciudadano que incomoda al Gobierno de la 4T y a MORENA.

Los ciudadanos salieron a las calles por todo lo ancho y largo del país para gritar: “¡EL INE NO SE TOCA!”. Hoy, ese mismo INE, ya transformado y colonizado por el oficialismo, es el que “TOCA”, limita y desfigura el intento de esos ciudadanos por convertirse en una opción electoral formal.

Estos ÁRBITROS ya no protegen las reglas del juego; protegen a quienes los mandan para mandar en el juego.

Al dejar de ser independientes, muestran una sumisión complaciente al BLOQUE OFICIALISTA. Descaradamente, demuestran que esos órganos electorales, que debían custodiar la equidad electoral, hoy actúan con una preocupante parcialidad y sumisión.

Resulta una ironía histórica que la misma burocracia electoral que los ciudadanos defendieron en las calles sea hoy la que aplique el VETO INSTITUCIONAL a su nombre y color.

Evidencian que su prioridad ya no es servir a la pluralidad de la sociedad ni salvaguardar los CONTRAPESOSfundamentales de la República, sino obsequiarle conveniencias operativas al régimen de la 4T.

Estas imposiciones del INE y del Tribunal no deben verse como meros tecnicismos; son alertas de cómo se ejecutarán las acciones electorales en 2027.

El autoritarismo moderno de la 4T no necesitará cuestionar, e incluso anular, elecciones; basta con que controle a estos ÁRBITROS: una burocracia sometida.

“SOMOS” se presentará a las urnas como la opción sobreviviente de la MAREA ROSA, como un todo ciudadano unido de la clase media frente a un sistema de partidos de Estado.

El INE y el Tribunal desvanecieron su maquillaje de neutralidad, pues ya no son garantes de la equidad, sino aduanas ideológicas al servicio de la consolidación de la 4T.

“SOMOS”, al ser un nuevo partido nacido de la organización PERSONAS SUMANDO 2025, tiene la obligación legal de competir en solitario en 2027 y refrendar su permanencia con al menos el 3 % de la votación nacional.

Coincidentemente, por mandato legal, al ir en solitario, “SOMOS” tendrá en la boleta un voto que será el referéndum nítido y directo para los ciudadanos de la clase media —de millones, por decirlo de manera más clara— que rechazan el RUMBO DE LA NACIÓN que lleva un régimen autoritario de la 4T.

Será una respuesta oportuna para una nueva realidad legitimada en las urnas.

Ya veremos el gran valor que representará el VOTO MASIVO DE CASTIGO que le procure arrebatar al régimen las MAYORÍAS ARTIFICIALES con las que ha venido desmantelando las instituciones de la República.

En 2027 se abre la puerta a una coincidencia extraordinaria para una vía limpia, pacífica y sin lastre del pasado, que le asegura al ciudadano —en estricta realidad, al clasemediero— el VOTO DE CASTIGO al AUTORITARISMO 4T.

Un frente ciudadano libre, cuyo principio de soberanía civil se coloca muy por encima de la narrativa oficialista que condiciona psicológicamente a los sectores más vulnerables de la población, sembrando la falsa creencia de que los programas sociales son una dádiva generosa de MORENA y del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Por ello, es imperativo desmantelar ese MITO en el DEBATE PÚBLICO.

LA BURLA… EL SERVILISMO DE LA BUROCRACIA ELECTORAL

No solo se limita a despojar al nuevo partido “SOMOS” de su nombre y color; hubo un intento más sutil y perverso de colonización del lenguaje y amordazamiento de la crítica social por parte de la burocracia electoral, que no se limitó a mutilarlo; pretendió actuar como una POLICÍA DE LOS BUENOS MODALES al servicio del régimen.

Sancionar o vigilar la ironía, los chistes políticos y hasta las gesticulaciones y el modo de andar es un absurdo, una estupidez del INE y del Tribunal, que exhiben una muy preocupante sumisión al pretender cuidar la imagen de los gobernantes actuales.

Ignoran una de las tradiciones más profundas del pueblo de México. Mediante una cruzada contra la BURLA, desprecian la fuerza subjetiva, profundamente poderosa, que une e identifica nuestro sentir crítico en todos los estratos sociales mexicanos.

El choteo, la parodia y la mueca del ciudadano común han sido un escudo histórico, pues el ingenio del mexicano es tan extraordinario que recurre a la risa para desarmar la mentira y la hipocresía del poderoso; una facultad inherente a nuestra cultura política y a nuestras tradiciones regionales.

Si el INE y el Tribunal pretenden cuidar la imagen visual, gestual y corporal de la presidenta, disfrazando que la BURLA puede ser altamente ofensiva y discriminatoria en la política, desconocen —no por ignorancia, sino más bien por servilismo al poder presidencial— que el presidente de la República, se trate de quien se trate, acepta anticipadamente la crítica severa y el escrutinio de su lenguaje y de su conducta corporal como un costo natural e inevitable de que el pueblo lo observe, lo parodie y lo juzgue.

En conclusión, el juicio subjetivo de la sociedad no es solo un derecho pacífico, sino un PODER ENORME DE LA CIUDADANÍA para emitir su aprobación o rechazo sin recurrir a la violencia.

Haber intentado silenciar o normar esa reacción natural de disgusto o desaprobación mediante lineamientos del INE no solo resulta inútil, sino que constituye un acto de MIOPÍA INSTITUCIONAL que buscó disfrazar una realidad inocultable: un rasgo identitario, un elemento genético y cultural del mexicano frente al cual ningún poder legal o burocrático puede competir.

Es una herencia viva, una consecuencia natural del México real que históricamente ha sabido reírse de la propia muerte y plasmar esa irreverencia en el DÍA DE LOS MUERTOS, trasladando ese mismo vigor irónico al terreno político.

El juicio de la historia juzgará el ABSURDO INSTITUCIONAL de un INE que intentó fiscalizar y condicionar el ingenio popular, dejando ese episodio como UN TESTIMONIO de hasta dónde puede llegar el celo burocrático de la 4T frente a las libertades y tradiciones sagradas para la República, cimbrando así un autoritarismo obsesionado con vigilar LO QUE NO PUEDE CONTROLAR.