A ti, ciudadano

Economía y Finanzas

Por Victor Hugo Estala Banda

Un poco de historia: México es un país de una clase modesta muy jodida

El 10 de febrero de 1993, Emilio Azcárraga Milmo, el magnate de los medios conocido popularmente como “El Tigre”, pronunció una de las declaraciones más polémicas y recordadas de la historia contemporánea de México. Durante un discurso improvisado, el entonces dueño y líder de Grupo Televisa expuso, con una crudeza poco habitual, su visión sobre la sociedad mexicana y el papel que su empresa desempeñaba en el país.

Azcárraga Milmo, quien en su momento llegó a ser considerado uno de los hombres más ricos de América Latina, se refirió abiertamente a la composición de su audiencia para explicar el tipo de contenidos que producía Televisa. Explicó por qué la empresa apostaba de lleno por el entretenimiento ligero, como las telenovelas y los programas de variedades, en lugar de privilegiar contenidos educativos o culturales.

Su declaración más famosa y controvertida sobre los mexicanos fue la siguiente:

“México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil”.

Para “El Tigre”, la televisión no tenía como principal misión educar, sino ofrecer una vía de escape a una realidad social difícil. En el mismo discurso dejó claro que su modelo de negocio no estaba dirigido a la clase alta y reconoció abiertamente:

“Los ricos, como yo, no somos clientes porque los ricos como yo no compran ni madres”.

Con esta afirmación, planteaba que el mercado principal de Televisa estaba conformado por las clases populares y los sectores de menores ingresos.

Para ilustrar el apego de las familias de bajos recursos a sus televisores, Azcárraga retó a los periodistas e invitados presentes con una observación directa sobre la realidad urbana:

“Ustedes nunca han visto un aparato de televisión en la basura, nunca. Yo les juego lo que quieran… A ver, alguno de ustedes, que se presumen periodistas de muy, muy, díganme: ¿Cuándo han visto un aparato de televisión en la basura?”.

Con este argumento, enfatizó que, sin importar cuán viejo o descompuesto estuviera, el televisor constituía un bien demasiado preciado en muchos hogares mexicanos como para ser desechado.

Las declaraciones de 1993 contribuyeron a consolidar la idea de una televisión dirigida a los sectores populares y quedaron asociadas a la polémica expresión de “la televisión para jodidos”. Desde una perspectiva empresarial, las palabras de Azcárraga pueden interpretarse como una exposición directa de su estrategia comercial: identificar las características de su audiencia y ofrecer contenidos capaces de atraerla masivamente.

Sin embargo, desde el ámbito social y político, sus declaraciones también fueron utilizadas por sus críticos para cuestionar el papel de Televisa en la sociedad mexicana. Para sus detractores, aquellas palabras representaban una admisión de que la televisión podía funcionar como un mecanismo de distracción social, capaz de mantener a amplios sectores de la población alejados de sus problemas cotidianos y de las carencias económicas que enfrentaban.

Más allá de las interpretaciones que generaron, aquellas declaraciones se convirtieron en un referente para analizar la relación entre medios de comunicación, sociedad y poder en el México de finales del siglo XX.

A más de tres décadas de distancia, las palabras de “El Tigre” continúan formando parte de la conversación sobre el papel de la televisión en la construcción de la cultura popular mexicana y sobre la responsabilidad de los medios frente a una sociedad profundamente desigual.

A ti, ciudadano, corresponde decidir qué significado tienen hoy aquellas palabras y qué tanto ha cambiado —o no— la relación entre los medios de comunicación, la sociedad y el poder.