ANÁLISIS CUANTITATIVO Y CUALITATIVO SOBRE EL PROCESO INTERNO DE MORENA

Política

 Por:  Francisco Ortíz Bello. Analista Político

La presente colaboración analiza qué grupos conservaron poder, cuáles crecieron, qué gobernadores lograron impulsar sucesores, dónde intervino la dirigencia nacional y, sobre todo, cómo cambió la relación entre Morena, PVEM y PT.

Una precisión importante: formalmente, se trata de “coordinadores estatales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional”, no de candidatos registrados. Políticamente, sin embargo, constituyen la antesala de las candidaturas de 2027.

La fotografía nacional: Morena ganó el proceso, pero el Verde ganó poder

El saldo numérico parece contundente: 15 coordinaciones quedaron en perfiles identificados con Morena, dos directamente en figuras del PVEM —Jasmine Bugarín, en Nayarit, y Manuel Cota, en Baja California Sur— y ninguna en el PT. Sin embargo, esa cuenta subestima la influencia del Verde, porque existen otros perfiles con vasos comunicantes con ese partido, particularmente Gino Segura, en Quintana Roo.

El PT es el gran damnificado. Alberto Anaya sostiene que Morena incumplió el acuerdo sobre las encuestas de coalición y las mesas técnica y jurídica; Morena sostiene lo contrario y afirma que los aspirantes petistas sí fueron medidos. Es decir, no se trata únicamente de una diferencia sobre candidatos, sino de una disputa sobre las reglas mediante las cuales se distribuye el poder dentro de la coalición.

Aparece, además, otro fenómeno: una parte considerable de los seleccionados proviene de las estructuras de los gobiernos estatales. Eso ocurrió, con distintos grados, en Campeche, Colima, Michoacán, Quintana Roo, Zacatecas y Sonora. Por tanto, el proceso de 2027 no produjo una sustitución general de las élites morenistas estatales; en varios casos, produjo su reproducción política.

Vamos, pues, al análisis por estado.

1. Aguascalientes — Nora Ruvalcaba

Aquí hay poca sorpresa. Ruvalcaba era el liderazgo morenista más consolidado y una encuesta pública de CE Research la colocaba con 45.1 por ciento dentro de Morena, contra 35.2 por ciento de Salma Luévano. [Campaigns and Elections México]

No la ubicaría como una pieza exclusiva de alguna “tribu” contemporánea —Sheinbaum, Adán o Monreal—. Es, más bien, obradorismo histórico y Morena fundacional. Su problema no es controlar Morena en Aguascalientes, sino ampliar el techo electoral de un partido que enfrenta una estructura panista muy asentada.

Lectura: baja probabilidad de una fractura interna grave y alta dependencia de mantener unidos al PT y al Verde. Es una candidatura de continuidad partidista, no de intervención de un gobernador.

2. Baja California — Julieta Ramírez

Este resultado tiene mucho más significado. Ramírez comenzó políticamente cerca de Marina del Pilar, pero posteriormente construyó una relación política más identificada con el entorno de Claudia Sheinbaum. Fue seleccionada por encima de otros perfiles, mientras que una encuesta de TResearch, publicada antes de la definición, la colocaba en primer lugar, con 31.3 por ciento, frente a 17 por ciento de Ismael Burgueño.

Pero aquí aparece una de las fracturas más delicadas: Jaime Bonilla y el PT rechazaron el proceso, y el PT había advertido que podría romper la alianza si Ramírez encabezaba. Además, Evangelina Moreno impugnó la designación.

Lectura: fortalece la posición de Morena frente al viejo bonillismo, pero debilita la relación con el PT. También es una señal de que la dirigencia nacional está dispuesta a limitar poderes regionales cuando considera que dispone de suficiente fortaleza de marca para hacerlo.

3. Baja California Sur — Manuel Cota

Este es uno de los resultados políticamente más interesantes porque la evidencia pública previa no lo mostraba como favorito. TResearch daba 30.2 por ciento a Milena Quiroga y 17.7 por ciento a Cota; CE Research también situaba claramente adelante a Quiroga.

Cota procede del PVEM, es hijo del exgobernador Leonel Cota y su selección significó una derrota política para el grupo del gobernador Víctor Castro. Milena Quiroga pidió una revisión técnica y no acompañó inicialmente el anuncio.

Lectura: gana el Verde, pierde el grupo del gobernador y aumenta el riesgo de fractura local. Es uno de los casos en los que será especialmente importante conocer las encuestas oficiales prometidas por Morena antes de concluir si el seleccionado era realmente el mejor posicionado.

4. Campeche — Pablo Gutiérrez Lazarus

Aquí las cosas fueron mucho más lineales. Una medición de CE Research lo colocaba con 62.9 por ciento de preferencia interna, muy por encima de sus competidores.

Además, es un perfil políticamente compatible con el grupo de Layda Sansores. Por tanto, coinciden tres elementos: estructura gubernamental, posicionamiento ciudadano y decisión nacional.

Lectura: uno de los resultados menos traumáticos para Morena.

5. Chihuahua — Cruz Pérez Cuéllar

Este caso merece un capítulo y análisis aparte, por lo que lo dejamos al final, exactamente igual que como lo dejó la dirigencia de Morena y por las mismas causas: la enorme complejidad del análisis que rodeó la decisión.

6. Colima — Rosi Bayardo

Bayardo era claramente competitiva: CE Research la colocaba con 49.1 por ciento de preferencia interna, frente a 18.6 por ciento de Joel Padilla.

Pero también pertenece al espacio político cercano a la gobernadora Indira Vizcaíno. El problema está en los aliados: las disputas posteriores a su designación han puesto presión sobre la relación Morena-PT-PVEM.

Lectura: Morena sale internamente relativamente ordenado, pero la coalición necesita reparación.

7. Guerrero — Beatriz Mojica

Aquí sí existe evidencia externa sólida de que era una de las figuras mejor posicionadas. Enkoll la colocaba con 37 por ciento efectivo, diez puntos por encima de Félix Salgado Macedonio.

La selección, sin embargo, abrió heridas con otros grupos. Mojica ha tenido que acercarse incluso a Félix Salgado para recomponer la unidad. Esto revela algo interesante: la candidatura no quedó en manos directas del grupo Salgado, pese a la influencia política de este.

Lectura: prevaleció el criterio de competitividad sobre la sucesión dinástica directa, pero existe la necesidad de incorporar al salgadismo para evitar una desmovilización interna.

8. Michoacán — Carlos Torres Piña

Aquí sí aparece claramente la mano del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Torres Piña fue su secretario de Gobierno y posteriormente fiscal.

Pero no puede decirse simplemente que fue impuesto: tres mediciones consecutivas de AIMSA-Quadratín lo colocaron en primer lugar; la última le daba 29 por ciento, contra 20 por ciento de Gladyz Butanda y 18 por ciento de Raúl Morón.

Lectura: ganó el bedollismo, pero con respaldo demoscópico externo. Raúl Morón queda como una de las principales piezas que Morena necesita integrar.

9. Nayarit — Jasmine Bugarín

Este es el caso más claro en el que la ganadora política no fue la ganadora de la encuesta. Héctor Santana quedó primero; incluso él ha señalado que ganó las mediciones. La candidatura pasó a Jasmine Bugarín por el ajuste de paridad, aunque el resultado final fue de 10 mujeres y 7 hombres, por lo que el argumento de género resulta discutible.

Bugarín pertenece al PVEM y Manuel Velasco la había convertido en una prioridad política de ese partido. Esa parece ser una de las razones más importantes por las que incluso quedó fuera del escenario Geraldine Ponce, quien se había mostrado con fortaleza y apoyo entre los nayaritas.

Lectura: enorme victoria del Verde. El PVEM demostró que puede convertir su utilidad nacional para Morena en posiciones estatales concretas.

10. Nuevo León — Clara Luz Flores

Es una apuesta particularmente arriesgada desde el punto de vista organizativo, porque revive una candidatura que compitió por Morena en 2021, cuando Flores terminó cuarta, con aproximadamente 14 por ciento de los votos. Además, es de extracción priista y renunció al PRI apenas en 2020.

Tatiana Clouthier tampoco mostró un respaldo inequívoco e incondicional a la Cuarta Transformación. Por su parte, el PT señaló que considera la designación una decisión de Morena y mantiene a Jesús Elizondo como opción.

Lectura: el problema de Morena en Nuevo León no es solamente seleccionar candidato, sino construir una coalición electoral capaz de penetrar un electorado metropolitano menos disciplinado partidariamente. Aquí la fractura potencial es considerable y también se advierte una eventual negociación para ceder la gubernatura a Movimiento Ciudadano.

11. Querétaro — Santiago Nieto

Es uno de los resultados más previsibles. Electoralia lo colocaba en junio con 30 por ciento, frente a 24 por ciento de Gilberto Herrera; otras mediciones también lo habían situado adelante.

Nieto posee una ventaja particular: notoriedad nacional y relación política con el proyecto federal, sin depender exclusivamente de una estructura gubernamental estatal, porque Morena no gobierna Querétaro.

Lectura: selección orientada principalmente a la competitividad electoral y al posicionamiento.

12. Quintana Roo — Gino Segura

Aquí sí puede hablarse claramente de continuidad del grupo gobernante. Segura fue secretario de Finanzas de Mara Lezama y su crecimiento político está estrechamente asociado con ella. Además, tiene antecedentes políticos vinculados al Verde.

Lectura: continuidad de Mara Lezama, acompañada de un mayor entendimiento entre Morena y PVEM. Rafael Marín aceptó finalmente el resultado, lo cual reduce el riesgo inmediato de ruptura.

13. San Luis Potosí — Elí Cervantes

Este caso podría convertirse en el talón de Aquiles de todo el proceso de selección de coordinadores estatales de Morena. Así de delicado es.

El caso Elí Cervantes es distinto a todos los demás

En San Luis Potosí se registraron 28 aspirantes. Según la explicación oficial de la Comisión Nacional de Elecciones, ninguno alcanzó el umbral de 10 por ciento establecido por la metodología. Morena anuló entonces el mecanismo de encuesta y decidió recurrir a un “consenso”. La dirigencia terminó nombrando a Elí Cervantes, exsenador y entonces delegado de la SICT.

El problema es este: medios locales que siguieron directamente el proceso documentaron que Cervantes no estaba entre esos 28 aspirantes, no se había registrado y, por consiguiente, no participó en la encuesta. El propio Cervantes posteriormente reconoció que no se había inscrito y explicó que prefirió concentrarse en sus responsabilidades federales.

Por tanto, con base en la evidencia disponible en el texto, el caso claro de un coordinador que no participó en la encuesta que originalmente debía definir la coordinación es el de Elí Cervantes, en San Luis Potosí.

Lectura: Morena podrá explicar algunos casos controvertidos o irregulares —Bugarín en Nayarit, Cota en Baja California Sur, Alma Luz en Nuevo León o algunos otros—, pero tendrá que responder una pregunta sencilla: ¿para qué registrarse, cumplir requisitos, entregar documentación y someterse a una encuesta si finalmente puede resultar seleccionado alguien que no hizo ninguna de esas cosas?

14. Sinaloa — Imelda Castro

Es quizá una de las decisiones nacionales más estratégicas.

Castro se construyó fuera del núcleo político de Rubén Rocha Moya. Precisamente esa distancia adquirió valor tras la crisis del rochismo. Además, ya encabezaba mediciones internas y externas.

Lectura: más que continuidad, representa una operación de desroquización de Morena en Sinaloa sin romper con Morena. Aquí la dirigencia parece haber privilegiado renovación y control de daños.

15. Sonora — Lorenia Valles

Otro resultado especialmente revelador.

Una encuesta de Enkoll publicada en julio colocaba a Célida López con 16 por ciento, Javier Lamarque con 14 por ciento y Lorenia Valles con 13 por ciento.

Sin embargo, Valles terminó obteniendo la coordinación y está políticamente próxima al gobernador Alfonso Durazo.

La reacción de Célida López durante el anuncio mostró que la cicatriz no estaba cerrada.

Lectura: triunfo del durazismo y riesgo de resentimiento entre los grupos derrotados. Será otro estado donde conocer la encuesta oficial completa resulte indispensable.

16. Tlaxcala — Ana Lilia Rivera

Aquí, prácticamente todas las mediciones públicas encontradas apuntaban en la misma dirección. Enkoll la colocaba con 29 por ciento bruto, contra 23 por ciento de Alfonso Sánchez; otra medición le daba 45.16 por ciento, frente a 29.28 por ciento.

Es, además, una figura histórica de la izquierda y del Senado.

Hubo inconformidad de Alfonso Sánchez, pero el resultado tiene un respaldo demoscópico externo considerable.

Lectura: relativamente sólida para Morena; el reto será cicatrizar las heridas con el grupo derrotado.

17. Zacatecas — Verónica Díaz

Aquí está probablemente una de las heridas internas más profundas.

Díaz está vinculada políticamente al grupo Monreal y su designación provocó incluso gritos de “fuera el monrealismo”. Otros grupos pidieron revisar las encuestas.

Además, el PT cuestionó frontalmente el procedimiento y respaldaba a Geovanna Bañuelos.

Lectura: victoria del monrealismo, pero potencialmente costosa si no consigue reconciliar a los demás grupos. Zacatecas es uno de los lugares donde una disputa interna podría terminar convirtiéndose en pérdida de votos.

Chihuahua: el capítulo aparte

Luego de una muy larga jornada de negociaciones, análisis, evaluaciones y consideraciones, la decisión final dejó fuera a Andrea Chávez, pero sería simplista describirla solamente como una derrota de ella. Chávez quedó políticamente asociada al grupo de Adán Augusto López y esa fue una de sus principales fortalezas políticas; Pérez Cuéllar, en cambio, posee una estructura territorial propia, construida principalmente desde Ciudad Juárez, pero también en el resto del estado a lo largo de más de 40 años de actividad política, experiencia electoral y una trayectoria que precede ampliamente a Morena.

Las encuestas internas finalmente favorecieron a Cruz, de acuerdo con la dirigencia y el Comité de Elecciones, aunque el propio proceso deja abierta la discusión sobre esa conclusión.

En Chihuahua sucedió algo peculiar: no ganó claramente una “tribu nacional”, o no al menos como tal. Ganó un poder regional fuertemente aliado con un grupo nacional. En Chihuahua le cerraron el paso al Grupo Tabasco desde Palacio Nacional, apoyados en la fortaleza de un liderazgo local.

Eso puede resultar importante y determinante porque Morena eligió, para intentar conquistar un estado gobernado por el PAN, a un político que puede buscar votos fuera del electorado morenista tradicional. Incluso su origen y formación son panistas.

El costo es que ahora será el partido quien deberá integrar y alinear al segmento de Morena que apoyó a Andrea Chávez.

No necesariamente se observa una ruptura inmediata, pero sí dos Morenas chihuahuenses que tendrán que convivir: el Morena institucional y territorial de Cruz, y el Morena más ideológico y nacionalizado que representó Chávez durante la interna.

Urge una operación cicatriz, no solo con los simpatizantes de Andrea, sino también con el PT, que, hasta ahora, insiste en afirmar que Cruz no es su coordinador.

Sin embargo, hay otras preguntas que inquietan y que dan cuenta de la enorme complejidad y relevancia del resultado en Chihuahua: ¿Por qué tardó tanto tiempo en anunciarse la definición? ¿Qué fue lo que alargó durante semanas la comunicación de una decisión que, según diversas versiones, ya estaba tomada por lo menos desde la segunda semana de septiembre? ¿Quién y por qué presionó tanto esa negociación? ¿Qué efectos tendrá en las siguientes definiciones de Morena en Chihuahua?

Aún faltan por definir otras candidaturas importantes: alcaldías, diputaciones, regidurías, etcétera.

Entonces, ¿quién ganó dentro de Morena?

No hay un vencedor único. El mapa muestra cuatro centros de poder.

Los gobernadores morenistas conservaron mucha capacidad sucesoria: Layda Sansores, Indira Vizcaíno, Alfredo Ramírez Bedolla, Mara Lezama, Alfonso Durazo y el grupo Monreal lograron resultados favorables o compatibles con sus estructuras.

Claudia Sheinbaum y la dirigencia nacional demostraron, sin embargo, que pueden intervenir cuando consideran necesario evitar continuidades problemáticas o privilegiar la competitividad. Sinaloa es el ejemplo más evidente y Baja California presenta elementos similares.

El PVEM obtuvo probablemente el mayor rendimiento proporcional. No tiene el tamaño electoral de Morena, pero convirtió su utilidad legislativa y electoral en posiciones estratégicas, especialmente en Nayarit y Baja California Sur.

Y el PT es inequívocamente el aliado que obtuvo menos posiciones: cero coordinaciones y una disputa pública sobre las reglas del proceso. Eso no significa necesariamente una ruptura definitiva de la coalición, pero sí le proporciona incentivos para negociar con mayor dureza diputaciones, alcaldías y posiciones legislativas.

¿Morena termina fortalecido o fracturado?

Mi lectura descriptiva es más paradójica: Morena termina territorialmente poderoso, pero internamente más complejo.

El partido demostró algo que sus adversarios todavía no tienen en esa escala: pudo procesar 277 registros para 17 gubernaturas y terminar con una sola coordinación por entidad. Eso revela una enorme capacidad de atracción política.

Pero esa misma abundancia genera el problema contrario: Morena ya no funciona como una sola corriente. Conviven obradoristas fundacionales, sheinbaumistas, monrealistas, estructuras de gobernadores, antiguos perredistas, expanistas, expriistas, verdes, petistas y liderazgos regionales autónomos.

Por eso, la variable decisiva de 2027 probablemente no será quién ganó la encuesta, sino qué hacen quienes la perdieron.

Hay cinco focos especialmente relevantes para observar en los próximos meses: Zacatecas, Baja California Sur, Sonora, Nuevo León y Baja California.

Chihuahua merece un seguimiento distinto. Allí el problema será comprobar si Cruz Pérez Cuéllar logra integrar al grupo que acompañó a Andrea Chávez, así como convertir una estructura fundamentalmente fronteriza en una organización verdaderamente estatal y sellar una buena operación cicatriz con el PT.

Todo ello, además, deberá acompañarse de una adecuada gestión de los pendientes mediáticos que pesan sobre él y que, según el propio debate político local, no son pocos.

Y hay un dato todavía más importante: Morena prometió hacer públicas las encuestas y explicar su metodología una vez concluidas las 17 designaciones.

Cuando esos números estén disponibles, será posible realizar una segunda capa de análisis mucho más reveladora: ganador oficial vs. ganador real de encuesta vs. candidato modificado por paridad vs. influencia del gobernador vs. corriente nacional vs. influencia del PVEM/PT.

Ahí podremos saber con mucha mayor precisión cuánto hubo de encuesta, cuánto de negociación y cuánto de control territorial en la construcción del mapa de Morena para 2027.

Por lo pronto, el caso de San Luis Potosí seguirá siendo la piedra en el zapato que amenaza con convertirse en la roca que descarrile el tren llamado Cuarta Transformación.